La detección precoz favorece el tratamiento adecuado. Por este motivo, es importante que sepas detectar los síntomas, que habitualmente conllevan un profundo cambio de la personalidad.
Los hay de dos tipos:
• Manifestaciones patológicas que las personas sanas no experimentan. Por ejemplo, alucinaciones y delirios.
• Las conductas calificadas como normales que la persona deja de tener como la falta de sentimientos, apatía o pensamientos incoherentes. Entre tus amigos y compañeros estos cambios pueden traducirse en cosas tan simples como que dejan de salir con la pandilla, se encierran en su cuarto, descuidan su imagen personal, sufren cambios de humor inesperados, hablan solos, escuchan sonidos o voces que los demás no oís…
La detección precoz favorece el tratamiento adecuado
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